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El Caribe avanza sosteniblemente

By 28 septiembre, 2016 No Comments

Barranquilla.- Colombia al igual que varios de los países que se encuentran en procesos dinámicos de desarrollo, depende en alto grado del uso de recursos naturales, necesarios para atender la demanda de una sociedad que crece y reclama mejores condiciones de vida.

Desde el gobierno nacional existen serios compromisos para garantizar que el país se ponga a la altura de sus pares en la región y en el mundo, generando un desarrollo que privilegie la protección del medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos, haciendo frente a amenazas globales como el cambio climático.

Según estos compromisos que hacen parte de la Cumbre de París, para el 2030, Colombia debe haber reducido en un 20% su producción de gases efecto invernadero, meta que requiere de un trabajo mancomunado entre el estado, las empresas y los ciudadanos, tanto para seguir creando conciencia sobre esta problemática como para el desarrollo de acciones que reduzcan nuestra huella ambiental.

En este contexto las regiones juegan un papel importante, pues es allí donde se están configurando los principales nodos del crecimiento que registra el país. Barranquilla por ejemplo, es una de las ciudades que lidera las cifras nacionales en generación de empleo, construcción, reducción de la pobreza y crecimiento económico –superior al 5%- según un análisis de BBVA Research.

Este crecimiento que tiene como protagonistas a las empresas de la región, viene acompañado de un incremento en la demanda de recursos naturales y por consecuencia en la generación de residuos, requiriendo un esfuerzo mayor por parte de los sectores de la economía de la región, que garantice el menor impacto para el medio ambiente . Esto elevará los indicadores de competitividad en la región, retando a las compañías a estar mejor preparadas, ante un panorama que exige el cumplimiento de estos serios compromisos.

Precisamente uno de los temas sobre los cuales poco se conoce y se habla en la agenda ambiental del país, a pesar de contar con una normativa clara y definida, es el de las impresionantes cifras de residuos peligrosos para la salud y el ambiente, que se producen en los distintos sectores de la economía nacional.

Según datos oficiales del IDEAM, en 2013 Colombia produjo más de 241.600 toneladas de residuos peligrosos que provienen principalmente de sectores como el hospitalario, el minero energético y el industrial. Cifras no oficiales indican que durante el 2014 los residuos peligrosos alcanzaron las 682 mil toneladas.

Es vital entonces que los generadores de residuos peligrosos, las empresas dedicadas a su gestión y disposición final y las entidades de control, nos comprometamos mucho más con su correcto tratamiento, adoptando prácticas que permitan un impacto positivo para la competitividad del país, el desarrollo sostenible de la industria y el aporte a la reducción de las cifras de contaminación que nos hemos propuesto.

Es grato reconocer que el compromiso existe y que en el Caribe las cifras de empresas que han decidido apostarle a una adecuada gestión de sus residuos peligrosos van en aumento posicionándose como la región con mayor potencial competitivo del país, dando ejemplo de prácticas coherentes entre desarrollo, calidad de vida y protección del ambiente. Que sea esta la oportunidad para no olvidar este encargo, que seguro agradecerán las generaciones en el futuro.

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